La 1000 Millas Sport, la prueba de autos clásicos más prestigiosa de la Argentina, parece que ya no es lo que era. Sus organizadores se jactaron durante años de ser los más estrictos del calendario en cuanto a los requisitos de admisión de vehículos, a tal punto que su lista de autos homologados sólo admitía dos de los siete modelos fabricados por el argentino Alejandro De Tomaso a lo largo de su vida.
Sin embargo, por primera vez en varios años, en la edición 2009 no se alcanzó a cubrir el cupo máximo de 180 autos inscriptos y llama la atención la presencia de algunos autos –cuando menos- curiosos.
Tres Mazda Miata, un Audi R8 y varios deportivos de los años ’80 conformarán un heterogéneo –y moderno- parque automotor de la carrera que alguna vez se hizo famosa por ser el mejor museo rodante del país. Estos autos competirán en la categoría de “socios” del Club de Autos Sport y sin posibilidad de aspirar al triunfo en la clasificación final.
Algunos puristas también cuestionan desde hace tiempo que se permita la participación de réplicas, a las que con injusta saña a veces tildan de “falsificaciones”. Este blog no comparte esa postura.
Por lo demás, ocho Ferrari (incluyendo una 250 GT de 1961), una docena de Porsche y otros tanto Jaguar –conducidos por personalidades célebres, como Fernando Elsztain, Federico Álvarez Castillo, José Manuel Eliçabe y “Bostero”- intentarán mantener en pie el honor de la competencia más glamorosa de la Argentina. Se corre del 18 al 22 de noviembre.
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